elora

Me jugaría este buen clima por tenerte delante, menudamente deshacerte la palabra, perseguirte mirada a mirada y guardarme la satisfacción de haberme introducido en tu vida, tu tiempo, tu ritmo, tu rutina... y en tu humor.
A veces los días pasan sin mucha salida, apenas nos sirven para saber que estamos existiendo, literalmente; ya lo sé, no me faltan planes, ni mucho menos corazón, pero he aprendido que los planes sin permiso no entran en cualquier cabeza y tampoco a escondidas las acciones importan tanto en otras cabezas.
De golpe vi en ti lo que todavía no debes saber. Y si te lo tengo que contar prefiero hacerlo sin hablar. O al continuar 'escribiendo...' quizás lo percibas, porque ver tu nombre y apellido es combustión.
Me jugaría los regalos de mi cumpleaños por andar de crucero, de un lado a otro, en los rincones de tu casa, dándote espacio y tiempo para ti, porque más allá de ser una demostración de amor, también es una de respeto. Y no se pueden generar dudas.
Todos los días tengo más ganas de verte que de ser feliz y de estar en tu sueño al dormir, que pierdas la paciencia y acabes con ganas de ahorcarme de nuevo. O hagas un inmenso drama y de ahí te saque un poema.
Todos los días tengo más ganas de sujetarte en un abrazo que perder la vista en cualquier paisaje de este mundo.
Todos los días tengo más ganas de aprenderte cara a cara que de escuchar música.
Me he dejado malcriar las mariposas del estómago y saberte la voz, el léxico, manifiesta la imaginación a cada tanto. Magia que hace efecto.
Quisiera regresar a aquel atardecer, cuando solo era oídos; de ahí me llevé tus historias y de recuerdo la sonrisa más gigante. Pude haber estado anclada en ese espacio, mientras hablabas con sentido, era tu tierra y lo fue una vez mía también, sin notarlo.
Y me jugaría toda mi valentía para saber lo que me hiciste, porque hay que ser muy osado para querer explicarlo a sabiendas de que eres un ser humano tan independiente. Y, más allá de conocerte por tus letras, admirarte aquí, tal cual; dejando de lado el deseo de gritar que te invento en todos los momentos en los que no te encuentro.

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el sol te persigue

Descomplicado. Te recuerdo con el labio descomplicado y unos ojos donde mirarme. No puedo comparar ninguna sensación reciente con la de tener nervios al sólo ver tus fotos; me entretienes las ganas sin saber y desestabilizar mi inteligencia emocional nunca me fue un reto personal. En tu sonrisa está Dios y por el amor de todo lo sagrado juro que al verte hablar, sin parar, te germina la seguridad y bastante actitud.
Estás ahí, tu boca es una tormenta tropical y el sol te persigue porque hueles a mar; tu cuerpo es un volcán descomunal sin moción pero con veinticuatro horas de vida para mis ojos y mi memoria, en algunas ocasiones; frente a frente, tu cuerpo es un huracán colosal y las nubes te persiguen porque hueles a madera recién cortada. Me hace efecto no perder la oportunidad de empezar de nuevo. Tengo la escritura fácil pero no soy de buscar un blanco fácil, no sé si me entiendes, no pretendo defenderme, me convences de admirarte y tirarte un piropo que te haga desprenderte de tus raíces; jamás logré sacarle ventaja a la exageración hasta que tu risa cayó en la palma de mi mano. Mucha belleza junta me destruye, empezando por tus ojos, así grandes, me entusiasman y después con tu sonrisa, me ilusiona: todos los fetiches juntos.

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arquitectónico

Estaba tejiendo una respuesta, un saludo, una carcajada, un pensamiento... Todos con un mismo hilo, el de 'ilusión'. De a poco hemos ido improvisando, eligiendo qué buscamos compartir, qué vernos de las recomendaciones, mirando qué nos enseñamos para ser mejores, nos hemos ido definiendo... De todas las posturas que la vida te obliga a tomar, me quedo con la de seguir contando lo que siento. Quiero elegir un abrigo, el calor de un cuerpo, unas manos tibias y húmedas por el sudor de los nervios, una mirada limpia y que brille, una sonrisa fresca y que me vuelva loca, una mente amplia y sin barreras... A ti. Quiero elegir un dibujo, arquitectónico, que me dejes empezar a expresarlo por sección, pensando en que habitaremos dos, con tus detalles y colores, con nuestros espacios. Y que estés al corriente de que no soy fan del café pero sí de tocarte el amor propio. Y que mucho menos me escapo de enamorarme ocho veces o más por mes, pero me mueve el piso hacerlo siete veces por semana de tus ojos grandes, tu boca de trazo triste y tus manos de dedos cortos. Y que para hablar de lo que me emociona, literalmente, debo exagerar porque sino no es gracioso y a mí me gusta reírme de mí. Y que me gustan las siete artes, salvo la escultura, pero la silueta de tu cuerpo me hace pensármelo... No he logrado definir lo que ha sido coincidir contigo en menos de 24 horas, pero se me abre el pecho y se me inflan las ganas de escribir y describirlo.
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público

Si te gustaría saber qué persona eres en mi cabeza, te describiría con una canción de Luis Ramiro de fondo, eligiera 'Sincero', y dejara que el corazón hablara en alta voz, con intimidad, pero sin secretos, y sin destruir a los demás, sin comparaciones, con la prioridad de tener la capacidad de mejorarte el día cuando estés mal. A lo claro, porque es lo mejor en la vida. Sin ilusiones, con honestidad, sin soportar decepciones. Con lemas. 'Hacerte reír: estilo de vida'. 'Tranquilidad: tener confianza'. Soy todo mientras siento, y cuando digo todo me refiero a que me importa acercarme más a mí y luego más a ti, porque al final es saludable alejarse del mundo y construir el propio. A ti porque eres nieve, desafío, calma, adrenalina y unas cuantas cosas más por descubrir. Y yo no quiero morir un poco al elegir el silencio, quiero vivir un poco al hacer cara. No pasó de moda nunca la duda y el temor al rechazo, pero pasó de moda que te guste alguien y no decirlo, también querer algo y no buscarlo para encontrarlo.
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