público

Si te gustaría saber qué persona eres en mi cabeza, te describiría con una canción de Luis Ramiro de fondo, eligiera 'Sincero', y dejara que el corazón hablara en alta voz, con intimidad, pero sin secretos, y sin destruir a los demás, sin comparaciones, con la prioridad de tener la capacidad de mejorarte el día cuando estés mal. A lo claro, porque es lo mejor en la vida. Sin ilusiones, con honestidad, sin soportar decepciones. Con lemas. 'Hacerte reír: estilo de vida'. 'Tranquilidad: tener confianza'. Soy todo mientras siento, y cuando digo todo me refiero a que me importa acercarme más a mí y luego más a ti, porque al final es saludable alejarse del mundo y construir el propio. A ti porque eres nieve, desafío, calma, adrenalina y unas cuantas cosas más por descubrir. Y yo no quiero morir un poco al elegir el silencio, quiero vivir un poco al hacer cara. No pasó de moda nunca la duda y el temor al rechazo, pero pasó de moda que te guste alguien y no decirlo, también querer algo y no buscarlo para encontrarlo.
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mensaje virtual

Probablemente no sepas que no te estaba buscando, casi seguro, y que me he encontrado por unos días con alguien en común que ha hecho que pedir amistad en cualquier red social haya pasado de moda y reste contactar por números, pares e impares, llámalos a tu antojo, porque hoy día es el pase a vincularse fácilmente. Aunque contigo no ha sido fácil. Porque tampoco entendería porqué habría que complicarse. Te hablé con una línea poco creativa, te disparé humor, recargaste con risas, te quise matar sin frases insolentes, y me mataste con tu mentalidad... Me costó saber que hay desgastes que no se manejan con nada; saber que te pueden pasar cosas con alguien y que el problema sea que no sucedan; saber que la felicidad sea lo más parecido al agradecimiento y el intento de un beso; saber que nadie es tan bueno como dice y saber que escuchar tu voz podía causar tanto entusiasmo que fui tan zarpada de decirte que me quisiera aferrar a ella.
Te vi bailando, sin hacer de mirada fija porque te disfrutaba por la cordialidad del que coleccionaba el momento, pareciese que hubiera sido más de reojo y bastó para destruirme con un poco de soltura.
Si hay que hablar de campos minados tu cuerpo es uno y si hay que hablar de faroles tus ojos sobresalen, porque son lugares donde estallan pompas de jabón y donde se iluminan los pasillos. Me dieron ganas de decirte que tu rostro era más hermoso que la cara de indisposición de tu sobrina un día de reyes. Para dimensionar la gravedad de mis ganas, me apetecía conversar contigo de la primera guerra mundial a que irme de vacaciones. Ese día me la pasé de broma en broma, no podía interpretar expresiones de asombro ni preguntas básicas, me preguntaban cómo estaba y apenas sonreía. Sí, apenas sonreía, como lo haces tú, a pesar de dar tu mejor sonrisa.
Entre unas entradas para un evento musical, la foto de Wolverine, unos quesos y la llegada a Montreal hicimos conversación, dándose cuenta hasta el universo que yo había cambiado mucho, y no del todo, pero sí tanto. Me encontraba consumiendo sin interrupciones tus gustos, culturales, artísticos, virtuales, sofisticados, y hasta tu silencio, queriendo ser deseo y que me pidieses; me encontraba consumiendo tus imprevistos, y a pesar de ser un problema ajeno estaba atenta y dispuesta porque me contabas lo que pasaba y te pasaba.
Ayer ha sido un día más, puede que esta noche no duerma largo, por inquietud y curiosidad, pero el once de este mes no lo fue, me enteré que te gustó el puño de bambúes dispersos y a mí me hizo ilusión. Quizás entonces yo prefiera pasar de visto por un rato para calmar la linda ansiedad. O quizás descanse tendida y despierte mañana sabiendo que es un buen día porque me has echado de menos.

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ya no más

En agosto habrá pasado un año desde que soñé contigo.
Olvídate, anoche soñé contigo nuevamente; coincidimos en un club de playa, seguramente en alguna zona norte de cualquier isla tropical. Sin compañía, sin disturbios me acerqué, estabas en la sombra, debajo de una palmera artificial, y te hice una sombra en el rostro con el mío, abriste los ojos y te saludé, con palabras, sin besos en la mejilla. Yo con una sonrisa a medio talle y tú, pues, no recuerdo más que la expresión de sorpresa. Tampoco recuerdo si logré expresarte todo lo que estaba todavía enterrado en mi cabeza, uno o dos recuerdos, pero sí puedo asegurar que cuando me senté a tu lado en el borde de aquella piscina con el fondo más azul de un océano supe que eras irremplazable y que en algún momento de nuestros choques te calaste en las entrañas. Sin piedad te encaré, te descubriste, te quise, te alejaste, te deshilé, te regresaste, pero no sé qué hablábamos, y volviste para decirme que 'ya no más'. Yo no quise preguntar más y lo interpreté a mí manera, ya no más intentos, ya no más rodeos, decir, hablar y, el peor de todos, ya no más querer. No hubo despedida, la misma historia, porque sabíamos que nos volveríamos a encontrar.
A la salida tuviste un accidente en tu auto, sin daños, y debiste abandonarlo, recoger tus pertenencias y caminar hasta la ciudad para tomar el transporte público... Después de un buen rato nos careamos en el bus y de la nada, en una especie de reto, me preguntaste: si te hubieras enterado que tuve un accidente ¿qué hubieras hecho para asegurarte que estuviera bien?
Y de la nada también, sin piedad, te contesté: ir detrás tuyo hasta confirmar que pudieras regresar por tu cuenta a tu casa.
Te quedaste mirándome, fijo, sin parpadear, porque habías comprendido que había caminado por más de cuarenta y dos minutos, a tus espaldas, a pesar de un 'ya no más'.

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disfraces

Media mañana, rutina sin opción, cansada, con sueño, encerrada, ahora sin tiempo para nada, después con tiempo para todo. Por suerte existe la memoria, la memoria fotográfica, las escapatorias y sentir. De pronto estoy con ganas de pasear, volver a despertar con resaca, una resaca tradicional, divertida y dulce. He encontrado una mirada, una mirada contagiosa con ojos eternos, una boca, una boca indecente, y una voz, una voz atrevida, pero todavía hay que seguir revolviendo cualquier cosa. No he visto todo, hay miles de antojos, están los abrazos, las cosquillas, enredarse y el calendario; enredarse es deslizarse, salpicarse y asomarse a una fiesta de disfraces que puede ser la aventura de la noche o el tesoro de mañana. Voy a probar, contemplar en primera fila, mirar los talones, besarle una mejilla, para saber más de ti...
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'honesty is the best poetry'

Hace más de diez meses que te vi por primera vez, desde entonces sé que tienes una mirada gourmet, una boca de lana y una biblioteca de cuerpo.
Si hay que calcular por semanas, hace más de treinta que el hielo de mi vaso se estrelló en tu piso a propósito; sin usar más ningún traje que me ahogue me atrevo a confirmar que al final nos enojamos más con las expectativas que con las personas.
Siempre pensé que escribí las historias más emocionantes después de un beso, pero también lo hice solamente al tener conversaciones de larga duración y por su significado. Que te sirva de ejemplo. Es decir, es tan sencillo como entender que se tiene que querer fuerte para coger suave y que hay que escribir las cartas de amor siendo muy sano u honesto.
Estoy escuchando mi deseo, el de estar un rato a solas contigo. Estoy alimentado mi impaciencia con el recuerdo de aquel tema que no decía nada pero tú cantabas tan sugerente... Mejor soltarlo, ¿no? Sexy, sí, tan sexy. Estoy contando lo que mi cabeza no para de rebobinar y estoy madurando la idea de que estemos libres en algún momento.

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que la cuenten como quieran

Me pasa que a veces no te puedo dejar de mirar, que tus ojos me hacen decírtelo y que tu sonrisa logra volarme la sien. Te puedo tragar la vida en un beso y te puedo saborear el deseo en una mordida. Magnetismo físico listo para arder; el punto perfecto es tu entusiasmo y mi pasión. Eres el desastre inmaduro que me arranca de raíz en una carcajada. Eres peligro, peligro como una sonrisa en pleno polvo, pero tengo una cabeza en silencio que no deja que suceda. Y es que hay polvos que no se echan porque luego tiempos jodidos se vienen.
Hoy que la cuenten como quieran pero tengo doble ganas de ti y no reparo de lo que te haré en un descuido.

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al otro lado, mi laberinto

Hay quienes le temen a su sombra sin enterarse que siempre nos acompaña
Hay quienes vuelven al primer amor
Hay quienes tienen el don de dar sin esperar nada a cambio
Hay quienes ganan sin arriesgar
Hay quienes sobran
Hay quienes venden muy bien la insensibilidad
Hay quienes tienen magia sin trucos
Hay quienes no aman por temor a corregir el futuro
Hay quienes tienen una noche inolvidable guardada en la memoria
Hay quienes domestican porque quieren cuidar bonito
Hay quienes se dan cuenta con el tiempo
Hay quienes el tiempo no les ayuda en nada
Hay quienes te hacen conocer la música que les gusta
Hay quienes se la pasan criando cuervos
Hay quienes no aprenden que perder sirve también para andar más ligeros
Hay quienes deciden encontrarse sin necesidad de perderse
Hay quienes extrañan pero no hacen nada para dejar de hacerlo
Hay quienes piensan que la nieve es un nuevo comienzo
Hay quienes no saben que el odio mal curado sigue siendo resentimiento
Hay quienes dejan romperse las ganas de querer
Hay quienes les damos la libertad de irse pero deciden quedarse y viceversa
Hay quienes dan la llave de su corazón, yo prefiero dar la de mi laberinto

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cinco

Hola, por si algún día vuelves por este rincón, quiero grabar a fuego esta fecha con esta nota; no sé dónde estás, lo que es tu vida, ni los rastros que hayas dejado o las huellas que estés dejando, pero la madrugada del cinco del ocho del dos mil quince he soñado contigo, sin hablar de ti el día antes, sin buscarte, sin buscarlo, sin pensarte.
He paseado por una ciudad que era un caos, un metro repleto de personas y te he llevado de la mano, te he agarrado el alma, no he dejado de mirarte, no he parado de besarte todas las esquinas de tu rostro que no volvieron a conocer el amor en este lapso; no he olvidado decirte al oído que te amo mientras te sonaba un beso en pleno tímpano y me has cantado una canción que no reconozco pero que supuestamente era de Zahara.
He visto desde la acera un accidente de dos en una moto y te he tapado los ojos, igual no he dejado de contarte lo que ocurrió; nos han detenido para verificar nuestras identificaciones y hemos comprado los pasajes para pasar por donde tu madre a contarle cualquier locura porque eras una piñata.
Tenías la sonrisa más feliz de toda tu vida, me decías; eras yo, era tú, éramos lo que pedías que fuéramos dentro de cinco años hace unos años.
Hemos visto también un partido de fútbol en el que River Plate hacía un golazo desde fuera del área con una volea mágica y yo salía corriendo gritándolo a todo pulmón, pero luego nos empataban el partido en el último minuto en una Copa Intercontinental.
Tenía una camisa rosada, luego ha hecho frío, me he abrigado de negro, tú también, así que hemos salido a buscar un bus que nos lleve a casa y hemos visto la nieve acumulada en la alcantarilla. Te quise sentar en mis piernas pero preferiste hacerlo en el asiento paralelo para sentarte con las piernas en el pasillo, rotarme y tenerme frente a frente; sin complejos querías seguir consintiéndome con tus labios.
He desayunado chocozucaritas, abrazándote de todas las formas y besándote de todas las maneras.
El cinco siempre fue tu número, aunque no hubiera multiplicación de llegar a él que no fuera haciéndolo por uno, sí, uno, pero como hay cosas que no tienen explicación no quiero que existan las razones por las que hoy te he soñado, por las que hoy juega River Plate una final de cara al Mundial de Clubes, por las que tengo encima de la nevera una caja de chocozucaritas y por las que sigo viendo tu mejor sonrisa vestirse solo conmigo.
Me has contado que volviste porque quieres ser feliz y yo he querido llorar cuando desperté porque esto no tiene fecha de caducidad.

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Yo no fui "Pa'l norte" pero los llevé bien "Adentro"

No se puede explicar muy bien lo que sucede, pero haré el intento. Puede que no me mueva la situación política y social de determinado país, pero cuando Calle 13 te lo cuenta te toca como si fueras de allí, entonces todo cobra sentido...
Hay canciones que son un vacilón, para gozar un "mogollón", para saltar aunque sea en un pie y para salir con olor en todo tu cuerpo a cerveza al terminar de desgarrarte cantando. También están las que te hacen el nudo en la garganta, que no encuentras por dónde dejar que baje la saliva, porque sabes que hay un pestillo en ese pasillo que no te permite resbalar tus sensaciones hacia las paredes del estómago; también están las que te ponen la piel de gallina y los pelos de punta, esas que se atreven a desafiarte para que llores, pero al final logras controlarlo y apenas se te aguan los ojos. Y es en esa transición, una especie de melancolía (esa alegría desmesurada mezclada con tristeza, qué sé yo...), que comprendo que la música me puede y me puede más lo que decida decir el cantante.
Calle 13 tocó en Toronto, el pasado 25 de julio en el Nathan Phillips Square, conquistó más del norte y yo pude haber estado en ese concierto, pero mi operación de la rodilla me lo ha impedido. De todos modos, estoy contenta porque mis hermanas se han encargado de compartirme vídeos, fotos y sus anécdotas, y por sus comentarios estaban llenas de emoción brindando y brincando por el aguante, gozaron un mundo; no podía esperar menos, eso siempre me pasa a mí, porque en sus conciertos hay de todo y sus combinaciones lo hacen mucho más potentes: la letra, la música, el repertorio y la energía. Además, hay grados de genialidad y luego está PG13, una joya. A fuego.
Hoy me he desviado del concepto de mi blog, pero he vuelto a escribir después de meses, aunque sea una "cabronería", y me da igual. Ñeta. Espero que este fin de gira deje grandes cosas para el futuro. Suerte.

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la espalda al mundo

Conmigo no va la tonta idea de escribir para impulsar e impresionar a los demás, si no hay nada más lindo que escribir sin saber si es porque te interesa o si es solo por su forma de mirar. Descifrar la piel, los ojos, la sonrisa... Sienta bien. Sienta mejor todavía saberte entre bromas. Viendo lo que ves, lo lógico es hablar de seguir adelante, de no mirar atrás, de llegar a ese lugar que tanto está a la vista... No hay otra forma de hacerlo tan sencillo ni tan directa de decirlo. Y otra vez sienta bien tu yo; ni todo en general, ni nada en específico. Como todo lo que está alrededor y no te afecta, como todo lo que está alrededor y no te agrada. Me quedo, me tumbo, le doy la espalda al mundo y espero el mejor de los climas, que leas lo bonito.
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